Por decir algo...
El (Beta)Blog de Agustín Raluy
sábado, noviembre 20, 2004

El sonido de lo inevitable

He asistido recientemente a tres conferencias con tres conferenciantes distintos aunque con temática similar y, curiosamente, las tres tenían un nexo común: La película 'The Matrix' (1999). He oído referencias a pastillas rojas y azules, a sociedades esclavas y deshumanizadas, al aprendizaje inmediato...

Pero curiosamente no he oído ninguna referencia a una de mis citas preferidas. El espectador ve acercarse el tren que debería acabar con la vida de Neo a manos del agente Smith. Éste le dice, en referencia al sonido del tren: 'You hear that Mr. Anderson? That is the sound of inevitability. It is the sound of your death. Goodbye, Mr. Anderson.' [¿Oye eso señor Anderson? Es el sonido de lo inevitable. Es el sonido de su muerte. Adiós señor Anderson.]

Por supuesto Neo se salva, con un movimiento en el último segundo mientras grita: 'My name... is Neo.' [Mi nombre... es Neo.].

Gracias a las tecnologías de la información algo está cambiando. Cambian los canales de distribución y se multiplican las fuentes de información: se mueven los núcleos de opinión. Cada día que pasa hay un mayor número de personas conectadas a la red, multitudes (inteligentes o no) a las que se les ofrece una comunicación total y que ven ante sí un abanico de posibilidades.

Uno de los efectos de más rápida propagación ha sido el de la difusión de contenidos audiovisuales a través de redes P2P. Para el usuario medio se han convertido, no en una forma de robo y de obtención contenidos gratis (como proclaman las compañías distribuidoras), sino en una forma de disfrutar de algo por lo que en circunstancias normales (pagando) tampoco hubiesen pagado. Editores y distribuidores ven cómo este canal, en el que el precio de una copia (recordemos que con el modelo de negocio actual su ganancia es directamente proporcional al precio de la copia) tiende a cero, les está haciendo perder los beneficios que tenían cuando controlaban completamente la supply-chain (desde el artista hasta el consumidor). Y luchan. Luchan con todos los instrumentos legales y políticos a su alcance para impedir la tendencia, para que todo permanezca como estaba. Y si resulta necesario luchan incluso amenazando y criminalizando a sus propios clientes, ¿dónde se ha visto eso? ¿en qué colegio, instituto, facultad o escuela de negocios enseñan que tu propio cliente, el que te da de comer, es tu enemigo? Señores, no se puede parar el cauce del Amazonas con las manos desnudas, no se puede nadar contracorriente en aguas rápidas. ¿Señores, no lo oyen? Es el sonido de lo inevitable...

Para bien o para mal esto no se puede parar, las trabas legales sólo pueden llevar a la asfixia y a la insurrección y las trabas técnicas a sistemas que las burlen cada vez más sofisticados y difíciles de controlar. ¿Cómo pueden luchar sus abogados contra la voluntad de millones de personas? ¿De verdad que no lo oyen? Es el sonido de su muerte...

Sin embargo hay una salida: el protagonista de la película consiguió salir del entuerto. Pero no fue el señor Anderson quien salió, sino Neo. Nuevo. Son posibles nuevos modelos de negocio. Señores, nadie quiere acabar con la cultura. Nadie quiere acabar con los artistas. Simplemente escuchen, comprendan, participen de ese sonido y renazcan con una nueva propuesta de valor. Sólo quienes se adapten sobrevivirán. Pura y dura selección natural.

Es tiempo de cambio, tiempo de renovación. Acéptenlo, hagan como Neo y cambien. Acéptenlo y digan, como él en 'Matrix Revolutions' (2003) al encontrarse de nuevo con Smith: 'You were right, Smith. You were always right. It was inevitable.' [Tenías razón, Smith. Siempre has tenido razón. Era inevitable.]

Publicado por Agustín a las 10:54

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