Por decir algo...
El (Beta)Blog de Agustín Raluy
lunes, noviembre 22, 2004

El don de la (in)oportunidad

Si es cierto eso que algunos dicen que todos nacemos con un don el mío debe ser sin duda el de la (in)oportunidad. Y es que tengo la virtud de hacer las cosas en el momento menos adecuado. Pero bueno, como decía Osgood: 'Nobody is perfect' [Nadie es perfecto]...

En esta ocasión, la metida de pata ha sido gorda, y si la cuento aquí es para ilustrar el poder de la red (y al mismo tiempo su falta de poder) como medio de conseguir información:

Estaba el sábado por la tarde mirando libros en la web cuando me fijé en uno en particular. Y no por su título, temática, portada o autor, sino por otro detalle que normalmente pasa desapercibido cuando hablamos de libros: por su traductor. Traductora, mejor dicho. Cuando leí su nombre reconocí inmediatamene a una buena amiga de mis tiempos de instituto, gran artista, estupenda estudiante (se confesaba de letras al mismo tiempo que ganaba olimpiadas matemáticas) y mejor persona. Además del instituto, en aquella época pasábamos casi todas las tardes juntos, en clases de inglés y de alemán: tenía muy claro que quería ser traductora. Y a la vista de la reseña del libro lo consiguió: al leerlo me alegré mucho por ella. Me alegré por ver cumplido su sueño y por el mero hecho de saber algo de ella. La verdad es que cuando dejamos el instituto ella se fue a vivir a Barcelona y yo a Zaragoza, y por aquel entonces no había teléfonos móviles cuyos números nos podíamos dejar. Creo que en todo este tiempo sólo me crucé con ella una vez: en la exposición de pintura de nuestro profesor de alemán.

Es increíble el poder de la red: no sólo me pude encontrar el rastro de mi amiga sino que además, indagando un poco más me permitió averiguar incluso la editorial en la que trabaja (o al menos trabajaba). El mismo sábado por la tarde escribí un email a la editorial, un correo en el que mostraba mi alegría por saber de ella y en el que pedía que le trasladasen un saludo.

Pues bien, hoy lunes por la mañana me ha llamado mi padre, y así por las buenas me ha preguntado si seguía en contacto con esta chica: su madre falleció la semana pasada. Y yo mandando saludos el sábado por la tarde... es uno de esos momentos en los que desearías que te tragase la tierra.

Tengo muchas fuentes en mi agregador, estoy suscrito a newsletters, listas de correo y grupos de noticias, uso eficazmente los buscadores y normalmente encuentro toda la información que necesito rápidamente y sin problemas. Pero muchas veces, y este es un ejemplo claro, las cosas importantes siguen sin estar ahí...

No sé si llegarás a leerlo. En todo caso este post es para ti, Ana.

Publicado por Agustín a las 17:53

|

Por decir algo...

El (Beta)Blog de Agustín Raluy