Por decir algo...
El (Beta)Blog de Agustín Raluy
viernes, diciembre 23, 2005

Soy un delincuente...

Se acerca la Navidad, se percibe en el ambiente. No por los buenos sentimientos, que se los supone, sino por las bolsitas de colores que acompañan a cualquier persona con la que me cruzo...

No me gustan los centros comerciales. Reconozco su utilidad pero no me gustan, me agobian: demasiado calor (sobre todo en invierno, cuando entramos con ropa de abrigo), demasiada gente moviéndose en demasiadas direcciones... Me falta aire, me mareo, paso un mal rato... qué le vamos a hacer. La verdad es que trato de evitarlos en la medida de lo posible.

Este mediodía se han juntado un poco las dos cosas: Navidad y centro comercial. Quería despedirme de mi amiga Ana antes del parón en la Universidad, así que hemos quedado para comer juntos. Yo estaba en el centro de la ciudad, ella en la Escuela (las afueras). Así que hemos quedado en territorio neutral, un centro comercial a mitad de camino. He llegado un ratito antes que ella, así que me he sentado a esperar an el sitio convenido...

Soy un delincuente...
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Pasados unos minutos, metido en la lectura, no me he dado cuenta de que alguien se dirigía a mí. Para mi sorpresa no se trataba de Ana, sino de dos vigilantes de seguridad: Tienes que levantarte, está prohibido sentarse en el suelo. Lo que no han sabido decirme es por qué. No estaba en una zona transitada, no había riesgo de que ningún caminante tropezase conmigo... Mientras me lo decían, detrás de ellos, pasaba una pareja riendo con cigarrillos encendidos en sus manos. Mientras me lo decían, alguien posiblemente estaría dejando su firma en la puerta de algún baño, o tirando algún tipo de desperdicio al suelo. Mientras me lo decían, con toda seguridad, alguien estaría robando cualquier tontería en cualquiera de las tiendas del complejo... pero supongo que yo era su máxima prioridad, un elemento discordante en estos templos de la imagen que son los centros comerciales. ¿Qué imagen proyecta un tío con deportivas, calcetines blancos, abrigo de hace un par de temporadas, barba de cuatro días, auriculares colgando y siniestra capucha al cuello ahí sentado, ensuciando las vistas en el reino de la eterna felicidad? ¡¡Y además leyendo!! Menudo sacrilegio... Quita, quita, no sea que a alguien se le ocurra imitarle...

En fin, para qué seguir hablando. Supongo que este es el mundo en el que todos queremos vivir...

Nota: La foto me la hizo Ana cuando llegó. Le pedí que me la hiciese. Sí, con premeditación y alevosía. Vengan a detenerme.

Update 24-XII-2005: Sí, el centro comercial en cuestión es Grancasa (Zaragoza).

Hace un año: Descodificadores asesinos, Constitución para todos

Publicado por Agustín a las 18:58

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