Por decir algo...
El (Beta)Blog de Agustín Raluy
miércoles, enero 12, 2005

Ombliguismo lingüístico

Cuando llegué anoche a casa me encontré con una grata sorpresa: por fin había llegado la película Momo de mi videoclub por Internet. Para los que no la hayan visto, no puedo más que recomendarla. Basada en la novela del mismo nombre de Michael Ende (también recomendabilísima), se trata de una película de animación italiana que nos habla acerca del valor del tiempo, del amor y de la amistad en la sociedad moderna. Es una de estas historias que todavía te hacen creer en el espíritu humano.

Pero no quería hablar de la película en sí, que para eso ya tengo el otro blog, sino de otra cosa que me llamó mucho la atención. La verdad es que ya había visto la película cuando la estrenaron en los cines (recuerdo además que era la única persona en la sala en aquella sesión), y si quise volver a verla ayer fue para poder disfrutar de la versión original en italiano de la misma. La música extranjera y el cine en versión original son dos de las pocas vías que tengo para no olvidar y poder practicar idiomas.

Pues bien, resulta que en el DVD no aparecía la versión original. Ni siquiera las canciones estaban en italiano (ya pude comprobarlo en el cine). Pero la cosa no queda ahí: además del doblaje al castellano, también estaban los doblajes al catalán y al euskera, y no había subtítulos para ninguna de las tres lenguas. Sencillamente, no me lo podía creer. No tengo nada en contra de estas lenguas, al contrario. Me he criado escuchando catalán gran parte del tiempo y lo entiendo perfectamente (me cuesta un poco más hablar y escribir), y además me encanta como suena. Y lo poco que sé de euskera me gusta, me encantaría estudiarlo en serio algún día.

Pero sí que tengo algo en contra de la situación. No puedo comprender cómo en una época en la que no se deja de hablar de internacionalización, de construir Europa, de lazos interculturales, etc... en este país sólo nos preocupemos por mirarnos el ombligo y centrarnos en nuestra propia lengua. Será que realmente Spain is different... No hay que olvidar que, aunque siempre habrá geeks a los que nos gusten la animación y las historias bonitas, el target principal de esta película son los niños. Personas que a esas edades tienen una capacidad de aprendizaje tremenda y que están en la edad ideal para aprender nuevas lenguas. Pues no. Precisamente cuando más receptivos son más los vamos a proteger. Con una lengua basta, no sea que los niños le pillen el gusto a eso de aprender y la liemos. Ya tendrán tiempo de mayores para gastarse una pasta en academias de inglés...

Así que al final me quedé sin poder regalarle a mis oídos hora y media de italiano. Y ya que no me apetecía volver a verla en español la vi en catalán, que también tiene su aquel. Y es que, como decía mi abuelo, a falta de pan buenas son tortas...

Nota: No quiero abrir un debate sobre la conveniencia o no conveniencia del doblaje al catalán y al euskera, primero porque se trata de un debate púramente político y después porque, personalmente, ambos doblajes me parecen tan innecesarios como el doblaje al español. Pero sobre el doblaje hablaré otro día. Porque como diría el propio Ende, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión...

Publicado por Agustín a las 20:21

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