Por decir algo...
El (Beta)Blog de Agustín Raluy
sábado, marzo 05, 2005

Puro teatro

Esta noche me he escapado al teatro. Hacía tiempo que no iba, desde el estreno del Macbeth de Eusebio Poncela. En esta ocasión, un Teatro Principal semivacío (sólo había gente en las diez-doce primeras filas, y ni siquiera estaban completas) ha acogido una de las obras más interesantes de Ramón María del Valle-Inclán, Tirano Banderas. Pese al pobre aspecto que ofrecía el teatro, los actores se han empleado a fondo y el resultado ha sido muy bueno. No soy crítico teatral ni pretendo serlo, así que sólo añadiré que he salido más que satisfecho del teatro.

Pero el objeto de este post no es hablar de teatro, a fin de cuentas nunca he tenido mucha idea de artes escénicas, poco más del clásico me ha gustado / no me ha gustado. Me gustaría llamar la atención sobre un detalle del folleto sobre la obra que me han entregado al entrar:

Tirano Banderas (Front) Tirano Banderas (Back)
(click para ampliar)

Tirano Banderas (Detalle)
(click para ampliar)

Atención a la dirección de correo electrónico que aparece como contacto... ¡¡una dirección de Hotmail!! Es más, no es sólo que sea de Hotmail, sino que además ni siquiera identifica ni a la compañía de teatro, ni a la productora, ni siquiera a la persona de contacto... ¿Soy el único al que le parece que se está dando una imagen muy pobre? En la mayoría de las ocasiones no sólo se trata de tener un buen producto (este montaje teatral lo es) sino también hay que saber venderlo bien, y ahí la imagen que se da puede jugar un papel decisivo.

Es cierto que, hoy por hoy, al consumidor final medio de teatro estas cosas le dan un poco igual, parece que las TIC no van con este sector. Mientras escribía esto, me he entretenido en buscar webs de las distintas compañías y montajes teatrales que han pasado por Zaragoza últimamente, y no he encontrado nada. Pero... ¿durante cuánto tiempo seguirá siendo así, durante cuánto tiempo le dará igual al espectador? Ya no hay cantante, escritor, película, escritor, grupo musical, pintor... que se precie que no disponga de sitio web. Sin contar con los millones de desconocidos que simplemente quieren expresarse a través de webs personales y weblogs. Y esto ocurre, entre otras cosas, por la creciente demanda de información que hay entre la sociedad. La oferta es tan amplia que el consumidor quiere saber, necesita conocer... ¿realmente el teatro puede permitirse el lujo de quedarse atrás?

Publicado por Agustín a las 00:52

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