Por decir algo...
El (Beta)Blog de Agustín Raluy
miércoles, noviembre 03, 2004

Mi niño no quiere verdura

Uno de los muchos puntos interesantes de la conversación con Roberto, Enrique, Fernand0 y Narciso ha tratado sobre los feeds y cómo han cambiado nuestras pautas para obtener la información que deseamos.

El uso de esta tecnología permite leer y asimilar más fácilmente una gran cantidad de información, incluso permite acceder a ella en el mismo momento en que se acaba de generar. Sin embargo, la palabra clave del párrafo anterior no es información, sino deseamos: los agregadores permiten seleccionar y filtrar de forma sencilla el torrente de información que se genera en cada instante y facilitan la lectura cruzada, haciendo mucho más sencilla la asimilación y la generación de conocimiento. Podemos elegir qué información nos interesa y cuál no en el momento que queramos: cliente-centrismo en estado puro con (cierta) independencia de los medios tradicionales, éxtasis cognitivo.

Podríamos compararlo con una droga dura: cuando se prueba, ya no se puede dejar (que se lo pregunten a mi ventana de Bloglines permanentemente abierta). Es más, nos habituamos a ella y cualquier otra fuente se nos queda pequeña. En la tertulia hemos comentado el caso de la espléndida Baquía y la pérdida de influencia que está experimentado al no haber incluido todavía un feed. Y es lo que pasa: si aun niño le damos caramelos, y cada vez en mayor número y más sabrosos... ¿debemos extrañarnos si luego no nos quiere la verdura?

Publicado por Agustín a las 23:57

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